5. EL PER DÓN






PERDONAR ES DIVINO.

Los primeros días después del piquete fueron muy difíciles para Súper Jorge, simplemente se sentía frustrado y traicionado. Fue hasta que desapareció el veneno de su cuerpo que se fue aligerando el dolor en el pecho, y con ello también, el nudo de frustración en su mente.
-Jorgito, ya es hora de que te vayas a dormir, ¿quieres que te unte Vitacilina en el piquete? Pregunto su mamá.
-No mamá, me puse hace rato, ya casi no me duele -
Los primeros días, Jorgito no entendía que había hecho mal, o por qué razón lo había picado una abeja. Conforme fue entrando en calma, y después de varios días de darle vueltas a las cosas, por fin logró comprender lo que realmente había pasado:  - En el momento en que mis amiguitos se aventaron al agua para comenzar la carrera, la abeja se debió de haber sentido amenazada, se fue volando con la intención de atacar, y por mala suerte lo primero con lo que se encontró, fue mi pecho-.
A pesar de sentirse traicionado, Jorgito nunca dejó de investigar sobre las antophilas. Últimamente había estado leyendo todo lo que encontraba sobre picaduras; por otro lado, cuando estaba muy enojado como para leer sobre abejas, se consoló leyendo las revistas de súper héroes que su primo había dejado en la canasta del baño. Algo que le había impactado mucho de sus últimas lecturas, era el hecho de que una abeja siempre que ataca lo hace pensando en proteger a su colmena. Morir desgarrada por cuidar a las suyas, era una actitud que Jorgito consideraba como heroica y que le hacía pensar mucho en la condición que deben tener los súper héroes.Jorgito entendió que, aunque no era justo que la abeja le hubiera picado, tampoco podría pensar que todas las abejas eran malas. 
A su corta edad había entendido dos cosas muy importantes, una que no se puede generalizar, y la otra, que la vida no siempre es justa. Jorgito una vez que perdono a las abejas, sintió un gran remordimiento por todos los sentimientos malos que tuvo hacia ellas, y no fue hasta que se dio cuenta que también se tenía que perdonar a sí mismo, que entendió que un verdadero súper hombre tiene que saber identificar la bondad de la maldad, tanto dentro como fuera de uno, siempre buscando justicia.
Esa noche, mientras respiraba profundamente, a punto de quedarse dormido, Jorgito sintió una hermosa paz que provenía del perdón en su corazón. Sin pensarlo mucho, prendió su lámpara para ubicar su mochila, sacó un cuaderno y en la última hoja escribió: “Súper Jorge. Lo que no te mata, te fortalece”, e hizo el primer bosquejo de un dibujo de una abeja, el cual habría de terminar unos días después en el recreo de la escuela.
Dicha actitud reafirmaba, de manera solemne, que Jorgito estaba todavía más comprometido con su misión de ayudar al planeta.


Texto: David Herrera

Ilustración tomada de www.lunarbaboon.com

Septiembre 2019.

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